Parece que fue ayer que escribía este mismo título en mi blog. En ese entonces decreté que sería un gran 2010 y la verdad es que no me equivoqué.
Hoy con agradecimiento y alegría le digo adiós a un año a todas luces significativo y voy a contar porque, solo que antes, tengo que contar algo que me inspiró para este escrito…
En su último año de carrera y por tercera vez consecutiva, Héctor y su equipo de futbol llegaban a la gran final del idem. Los dos años anteriores habían perdido dicho torneo, por lo que está vez iban decididos a ganar. La suerte estaba de su lado… era su último año y tenían que hacer historia. Para ponerle más emoción al asunto, todos los miembros del equipo optaron por dos cosas, la primera, decolorarse el pelo, la segunda pedirle a un sacerdote que les fuera a dar la bendición.
Llegó el día… el sacerdote los bendijo y ellos con su pelo bien amarillo, salieron a la cancha… al menos trescientas personas los esperaban en el estadio… la ovación no se hizo esperar…. Pitazo de inicio… veinte minutos de pánico escénico y de pronto, GOOOOOOOLLLL!! (del otro equipo)…. El ánimo se vino abajo pero no la dignidad… nunca dejaron de dar batalla… se acabó el primer tiempo.
Se fueron a vestidores, el capitán dio un discurso súper emotivo… lo tenían todo… un gol no era nada, era su momento. Salieron a ganar.
Llegó el segundo tiempo e iniciaba el juego… cinco minutos después… GOOOOOOLLLLLLL! (del otro equipo).
Mientras dejaban sus víceras en el campo, el otro equipo metió su tercer gol y los “beer-kingos” perdían su tercer torneo…. Ya no había más oportunidades… se les fue el triunfo… se acababa la escuela y con ella todas las ilusiones de ser campeones.
Durante el relato, Héctor omitió contarme que él no estuvo en la final. Ese año lo operaron del corazón (dos veces) y para esas alturas su caminar era acompañado de un bastón…
En honor a “Chuvy” el equipo de futbol se tomó la típica foto, pero esta vez, todos enseñaban el dorso de su mano en el que se habían pintado un cuatro, que era el número con el que jugaba Héctor.
La vida es así… a veces pierdes, y a veces también… pero a veces uno no alcanza a distinguir los verdaderos éxitos.
En aquel entonces Héctor y su equipo de futbol, ganaban por tercera vez consecutiva el segundo lugar del torneo; en ese mismo año, Héctor le ganó no una sino dos veces a su enfermedad del corazón; ese año Héctor selló su amistad con aquellos que inscribieron el número 4 en el dorso de su mano y hoy, después de al menos diez años de esa horrida final, los que estaban en el equipo se siguen viendo con el mismo cariño e intensidad con la que jugaron su final… ese día ganaron el primer lugar en amistad.
La vida está llena de segundos lugares y a veces no está tan mal… por ejemplo, yo soy la segunda nieta de parte de mi papá, pero estoy casi segura (pretty much) que cuando mi abuelita se fue, me quería como si hubiera sido la primera.
Haciendo un back up de mi vida, me vienen a la mente esos momentos en los que me subía al metro y me quedaba varada en el vagón, mientras que los que iban en dirección contraria no perdían el ritmo ni la constancia…llegaban y se iban, llegaban y se iban… yo no entendía porque siempre me pasaba lo mismo! Porque no podía ir yo en el vagón que no se detenía? Otra vez en segundo lugar… pero la respuesta hoy es fácil… simplemente porque yo iba para el otro lado…
Y así pasa, hay gente que nace para llegar en primera y hay gente que nace para llegar en segunda… en mi caso, prefiero decir que voy lenta pero segura, lo cual no significa no dejar las víceras en el campo… al contrario, dejo las víceras, el sudor y la sangre porque en ocasiones durante mis trayectos, además de las subidas y las bajadas, tengo que asumir que voy a llegar en segundo lugar, y eso cuesta.
Mi 2010 también me llegó tarde, pero esta vez como en décimo lugar, porque todo lo que alcancé, yo lo quería tener a mis 25. Y otra vez viene la pregunta, y porque no logré todo lo que tengo hoy a los 25?? Fácil, porque en ese entonces, simplemente yo iba para el otro lado…
Entonces pasa, que este año llegué en segundo lugar, pero llegué feliz y satisfecha… profesionalmente alcance una meta que sin duda fue extenuante…. Me costó mucho pero hoy, ahí estoy…
Este año, alcance personalmente una estabilidad que me permite decir hoy este último día del año, que no deseo nada, que estoy feliz con lo que soy y con lo que doy. Estoy en paz… y la paz, es algo que vengo persiguiendo desde hace tiempo… no la alcance a la primera, pero hoy, la tengo.
Este año, tras muchos gritos y sombrerazos, he pensado mucho en Paco y Gisela como seres humanos y en su grandeza como padres. Esa grandeza, fue lo único que me motivo a terminar mi carrera de 30 kilometros. Mis papás ganaron el primer lugar en “musas inspiradoras” aunque yo llegué como en el lugar diez mil a la meta. Pensé en mi gran fortuna.
Este año, me di cuenta que ser la primera de tres hermanos es una responsabilidad enorme para quien decide asumirla, y me di cuenta que sin ellos mi vida simplemente no tendría sentido, aun cuando llegara en primer lugar a todos lados. Mis hermanos me hacen valorar el universo. Me hacen pensar en mi sonrisa. Yo soy la primera de edad, pero indudablemente ellos ganan el primer lugar como las baterías de mi alma.
Este año abracé a Talachita como nunca y también como nunca hubo veces que pensé que se me iba… Pensé en la muerte. Talacha Gimenez Meni Tachis Tachita Tacho Talachón, ganó el primer lugar en el concurso de la mascota mas amada.
Este año, CORRÍ UN MARATÓN! Este año corrí un maratón y lo corrí con la gente que decidí correrlo. Pensé en la vida. La ciudad de Chicago ganó el primer lugar en porras para la vida. Yo gané más o menos el lugar 36,000….
Este año reencontré mi fe, y asumí que amo a Dios por sobre todas las cosas… Pensé en su inmensidad. Llego tarde para ser una cristiana ejemplar, voy como en último lugar, pero estoy en el intento.
Este año, encontré mi hogar. Pensé en el amor. Llegué en segundo lugar y Héctor también… pero apuesto que somos el segundo lugar mejor ganado en el mundo.
Este año acompañé a mis amigas en sus logros, en sus caídas y en sus lutos. Pensé en la coherencia de estar ahí a pesar de los pesares. Sin duda mis amigas ganan el primer lugar en incondicionalidad.
Este año se casó mi prima. Pensé en los milagros. La primera boda de los hijos de los Hernandez Nassar.
Este año, mi tía venció el cáncer. Pensé en los verdaderos milagros. Ella no es la primera en superar el cáncer, pero puedo apostar que no le ha importado lograrlo después de miles.
Este año, re-conocí a gran parte de mi familia gracias a facebook. Pensé en el tiempo que nos falta. Mi big fat family sigue ganando el primer lugar en familia que se quiere, aunque fueron los últimos en el año en descubrir la red social.
Este año, tuve la dicha de experimentar estar con una persona en la playa y no aburrirme. También conocí a toda su familia sin aburrirme, conocí las noches de sábado de no hacer nada y no aburrirme. Conocí la libertad y la conveniencia de los jueves de x-box.
Descubrí la capacidad de los seres humanos de decir que no a lo que no nos gusta, el placer de decir si a lo que si nos gusta, y el conflicto que nos causa el si pero no…
Aprendí a no gritar, a entender, y a tolerar, pero no aprendí nada de paciencia…
Este año aprendí que llegar en segundo lugar no tiene nada de malo si en el camino luchas para ganártelo a toda honra.
Este año medité sobre las veces que estrenamos ropa, o un video juego o un carro o lo que sea… lo cuidamos de manera extrema, si se nos ensucia nos enojamos, si se nos cae, hacemos berrinche, si nos lo roban caemos en depresión durante dos semanas.
A partir de mañana estaremos estrenando año, y tenemos la suerte de hacer de él un año perfecto… es nuestra materia prima, lo podemos hacer relucir diario si nos esmeramos… hay que bañarlo todos los días, hay que ponerle crema, perfumarlo, peinarlo, maquillarlo, alimentarlo, consentirlo, amarlo, abrazarlo…
Adiós para siempre amado veinte diez, hoy 31 de diciembre tus recuerdos y enseñanzas me permitirán recibir el veinte once con paciencia e ilusión. Gracias por permitirme ver todos tus días y todas tus noches, Gracias a Dios por darme vida para disfrutarte, Gracias dos mil diez, gracias dos mil diez, gracias dos mil diez!
Cuanta inspiración dio ese juego 10 años después! Me quedo con todo: valorar lo que se tiene y lo que no. Para el próximo año me he propuesto una meta simple, pero muy ambiciosa, incluso extraordinaria: Hacer del 2011 el mejor año de mi vida! Vamos, te invito! (te incluye); los incluye a todos…
ResponderEliminarte amooo!!!
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