Turns to 40's

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lunes, 22 de febrero de 2010

QUE BIEN SUBÍ!

Y ahí voy… sábado seis de la mañana me levanto y me visto… seis quince y me doy cuenta que aún vestida puedo echarme otros quince minutos, así que me quité los tenis y de regreso a la camita.

Ni el reloj ni el frío te dan tregua, pasaron los quince minutos y a levantarse de nuevo, es hora de partir…

Y ahí voy, Bosque de Tlalpan, siete de la mañana. Estacioné el carro y me bajé al frio brutal.

Llegué al meeting point and no body was there…

De pronto vi a llegar a mi coach, luego el equipo fue creciendo. Mi meta de hoy, correr una hora… ¡¡uuuyy facilísimo!!

Casi renuncio a todo cuando me di cuenta que el training del día era cuesta arriba…

Las primeras dos vueltas de calentamiento empezaban bien (según yo) hasta que me tope con la “subidita” que aunque no dura mucho, te da como la sensación de que tu corazón se va a salir, empecé a salivar y sorpresa, mis pants se me empezaron a caer… cabe mencionar que en una mano llevaba mi bote de agua, en la otra mi toallita pa´l sudor y una chamarra atada a la cintura…

El reto no es el maratón, el reto es esta “pinche subidita”… así dije.

Después de las dos vueltas en la pista de arcilla de 886 metros venía lo bueno…. ¡TODOS PARA ARRIBA! a los primeros doscientos metros tuve que empezar a caminar… me sentí fatal.

¡Pos ni modo! Me la echo caminando y hasta donde tope (pensé) ahí iba yo toda sola batallando con los mocos, el frio, mi bote de agua, mi chamarra, mi pants y mi toallita amarilla.

Luego pensé, por fin entiendo lo que significa una meta a corto, mediano o largo plazo.

Me di cuenta que cualquiera que sea la meta, cuesta trabajo… no porque hoy cumpla una semana de gimnasio, significa que puedo empezar a correr a 8 k/hr y menos en subidita.

Todo toma tiempo. Para ese momento ya no sé ni donde iba… perdí al equipo y de pronto tenía otro… Toda la gente que bajaba mientras yo subía me saludaba… ¡no estoy sola! A todo dar…

Después un mapa que decía “usted está aquí”… ups! ¡¡Soy malísima para leer mapas!! Le voy a dar a la izquierda y hasta donde tope… luego una Y griega, y luego caminitos ocultos… me lleva el tren, ‘ora pa’ donde?… de pronto la luz, por fin una línea recta… ¡¡CORRELE!! (coyeye papoti, diría mi novio)

Y ahí voy! Dándole! tratando de recuperar el tiempo en el que en lugar de correr, caminé… iba yo feliz viendo ardillas negras… me acordé de mi Talacha, pero de pronto me di cuenta que iba al ritmo de un viejito… ah chinga! Yo puedo correr más rápido…. Y ahí voy! Dándole! Agarrándome los pants y hasta los calzones… de pronto una bajadita… a correr en zig zag… parecía loquita… no sé en qué momento me di cuenta que tenía que ir más lento porque corría el riesgo de caerme.

No sé qué pasó o en que iba pensando, pero de pronto vi que me faltaba un kilometro y pensé… ya no me falta nada… así pasó cuando milagrosamente volví a ver el circuito de arcilla, ahí donde empecé… estaba terminando!!

Llegué al meeting point nuevamente y no había nadie… pensé en que hacer y decidí correr una última vuelta al circuito de arcilla… y ahí voy! Dándole! Y de pronto vi, que la subidita esa que casi me saca las tripas en la primera vuelta, no me costó trabajo…. La pasé sin contratiempo (mas que el de los pants caídos) entonces me pregunté ¿será que he conquistado la “pinche subidita”? En esas estaba cuando me vi nuevamente en el meeting point y ahí estaba ya mi gente (al menos una parte).

Después de unos minutos estábamos todos de nuevo y compartíamos experiencias… (Aunque a nadie le conté que en algún momento de mi travesía seguro alguien me vio la rayita divisoria)

Luego algunos ejercicios que les llaman “drills” y por fin terminamos.

Me despedí de todos feliz y aún con el cansancio todavía me dieron ganas de ir a inscribirme a mi segunda gran meta (después de la pinche subidita)… la carrera nike de mujeres… 10K…

Me fui a desayunar a la casa de mis papás… me esperaban 4 sopecitos deliciosos… me los comí sin sentir que pecaba… luego me eché en el sillón… y pensé en las próximas metas a conquistar.

Concluí que todos los días, cada hora y cada minuto… son como el circuito de arcilla: vas recto, subes y bajas, pero cuando por fin te acostumbras al trayecto, viene un reto más fuerte… el camino es difícil, pero siempre vas a ver hermosas ardillas negras que te alegran el camino y que te recuerden a Talacha y en consecuencia a tu gente… entonces asumes que la vida se vive de manera individual, pero aprender a compartirla es maravilloso…

miércoles, 17 de febrero de 2010

ne ne ne ne ne que vas a hacer, cuando seas grande?

Resulta que cuando se trata de hablar de la vida, tengo un tema recurrente…

Con el tiempo me he dado cuenta, que yo pude haber escogido hacer cualquier cosa, excepto estudiar derecho…

Yo pensaba que estudiar derecho era igual a ser justo… me equivoqué y feo.

No me arrepiento, porque soy abogada y de las buenas, aunque eso de las leyes y las interpretaciones a veces me causa problema… por eso insisto, yo soy abogada y de las buenas…

Viendo más a fondo, ahora sé que para ser abogada no necesitaba estudiar derecho… (Habedme dicho antes) de haberlo sabido, hoy diría con orgullo: soy bailarina y abogada… o, soy historiadora y abogada o, soy atleta y abogada… o, soy licenciada en letras y abogada… pero no, hoy es nomás así: soy licenciada en derecho y abogada… hueva!

Yo bailé hawaiano, taitiano, jazz, ballet folklórico, flamenco y danza árabe. Jugué basquet, voli, quemados, kitbol y tennis. Toque el órgano. Participé en las mini olimpiadas de la secundaria y la prepa en carrera de cien metros y relevos de 400 (obvio ganado primer lugar). Yo peinaba y maquillaba a mis amigas, primas y hermana cada que tenían una fiesta. Siempre saqué diez en español e historia desde de primaria hasta el último de prepa… la gran incógnita aquí es ¿¿y cómo porqué decidí estudiar leyes??

Siempre he dicho, que esas cosas las vieron mis papás como una gracia… hoy me doy cuenta que son un don y que indiscutiblemente, de haberme dedicado a cualquiera de ellas sería doblemente feliz… y no es que no lo sea, pero ser doblemente feliz suena poca madre.

La cosa es, como decía hace rato, que esta reflexión ha sido recurrente en mi…
Llevo unos días levantándome temprano para ir al gimnasio… ¿qué me mueve? Saber que voy a cruzar la meta en Chicago… Iba yo en la caminadora y me quedé pensando, ¿Por qué sigo señalando a mis padres como aquellos que no lograron ver mis capacidades y virtudes para exaltarlas? Si hoy soy perfectamente capaz de ir, venir y elegir todo lo que yo quiero y necesito, entonces concluyo que la única culpable de no continuar con lo que me place soy yo…

Yo soy mi propio tope, soy mi propio muro y no hay nada más fácil que encontrar culpables para justificar la mediocridad; no hay nada más difícil que abrir los ojos a las seis y media de la mañana y luchar contigo mismo para levantarte… solo para levantarte!

Así lo digo, me cansé de no tener un cuerpazo, me canse de cansarme subiendo las escaleras, me cansé de preferir las sabanas a empezar el día, me cansé de mi closet lleno de porquerías, me cansé del estúpido muro que construí a partir de que mis papás me sacaron de mis clases de Jazz para meterme a regularización de matemáticas…

¿Sabes que Lola?

U R A DANCER, U R A RUNNER, U R AN STYLIST, U R AN HISTORIAN, U R A POET… AND YES, U R A LAWYER TOO

martes, 16 de febrero de 2010

SÍ!!!

Yo veo a dos seres humanos valientes y maduros que no se sienten súper héroes, veo a dos personas con grandes virtudes y defectos, veo a dos personas que se mejoran a partir de su decisión de estar juntos, veo a dos personas dispuestas a lo posible y a acariciar lo imposible, veo dos personas que no se prometen, sino que se comprometen… veo que esto es bueno y me gusta… veo que te digo que sí sin reservas y veo que vamos a estar bien...
Te amo