Turns to 40's

Turns to 40's

martes, 19 de octubre de 2010

Seis horas, merecen 6 hojas... aqui la bitacorade mis 42 k

No sé ni cómo empezar…

Tengo un cúmulo de cosas en mi cabeza que sin duda habré de desmenuzar a la perfección para describir ídem mi experiencia…

Salimos para el aeropuerto de la Ciudad de México muy temprano para llegar a Dallas y de ahí al destino final Chicago… ah no: CHICAGO. Así veía yo el gran día, EN LETRAS MAYUSCULAS.

Todo estaba dispuesto. Aldo se había ido de avanzada un día antes y Joahna había llegado ese viernes pero a las 8 de la mañana. Nomás faltábamos Héctor y yo pero estábamos a cinco horas, mismas que pasaron muy rápido.

Llegamos a Chicago y nadie nos esperaba en el aeropuerto, lo cual no importó porque astutamente tomamos el metro que nos dejó en la esquina del hotel. Una vez que nos instalamos, Aldo y Joahna se reportaron y llegaron como a la hora con la primera noticia: Está haciendo un calor infame, lo cual comprobamos al momento de salir y empezar a caminar.

Caminando, en algún momento decidimos que teníamos que ir a recoger mi paquete para el maratón… llegamos y mi segunda sorpresa fue que me registré como María Dolores H Villanueva… porqué? No sé, pero eso causó que la mujer que me iba a dar mi número de corredor no me encontrara en la base y me empecé a poner nerviosa… al final salió bien. Obtuve mi número y mis acompañantes las pancartas que me enseñarían para subir el ánimo en la carrera.

En la noche cenita y ya no éramos solo cuatro; cuatro más se unieron a la fiesta.

Dominguito de Millenium Park y recorrido en barco… increíble, pero a mí no se me olvidaba el motivo de mi estancia… el 10.10.10

Una pasta en la noche más un pedazo de pizza y de ahí al hotel a arreglar todo y a dormir. Arregle todo pero no pude dormir… Héctor tampoco… a las tres y cuarto de la mañana me dijo: “te quedan quince minutos, trata de descansar” no pude.

Me levanté, me metí a bañar, me vestí, me peiné, me enchine la pestaña y me puse brillo en la boca. Cuatro treinta de la mañana sentadita en la esquina de la cama esperando que dieran las cinco para irme. Llegó la hora.

Después de una vuelta absurda que me hizo dar Corina, por fin llegué al Hilton. A los quince minutos, partíamos a nuestro destino. Me comí un bagel con queso crema y mermelada, un plátano y una botella de agua. Empezamos a caminar. Emoción total, cero nervios… adrenalina pura.

Rostros relajados, miles de sonrisas, disfraces y más de 40 mil pulsometros en la muñeca izquierda…

Pipí primera llamada. Corina me regaló una bandera de México, misma que me colgué atrás sujetada de mis licras. Pipí segunda llamada. Entro al baño y cuando me acuerdo de la bandera ya estaba en el escusado… se me cayó!! Nunca me acordé que traía la bandera nacional en el trasero! Lamentable… me prohibieron contar esta historia pero me resulta imposible. Se cayó mi bandera pero no el ánimo… seguimos caminando hasta llegar al corral once. Ahí estábamos y pregunté… no vamos a calentar?? Se burlaron de mi… NO VAS A PODER! Y efectivamente estaba tan lleno que apenas podíamos doblar las piernas hacia atrás; sin embargo yo empecé a hacerlo e intente hacer estiramientos. 7:30 y dieron el banderazo de salida. 7:59 yo apenas estaba pasando por la línea de salida… media hora tardé en salir por el tumulto de gente. Mi pulsometro empezó a contar las horas, las calorías, las pulsaciones, la distancia, mi paso y todas las maravillas que sabe hacer. Yo empecé a correr.
En ese momento mi principal preocupación, fue saber en qué iba a pensar durante el trayecto… En esas estaba cuando Corina me dijo que apretara el paso, a lo cual firmemente le contesté que no.

Corríamos, Corina con Amy adelante de mí y Luis se quedó para acompañarme. Él empezó a hablar, pero yo quería silencio. Me empecé a estresar pensando en que yo no quería hablar y tenía que decírselo, de lo contrario corría el riesgo de arruinarme MI CARRERA. Saliendo del puente lo tuve que decir. I’ dont want to talk. Ok me contestó y se adelantó. Se lo agradecí profundamente.

Empezaba en serio la carrera, primera milla, de nuevo pipi… rarísimo porque hacía apenas diez minutos que había ido al baño; pero ya que lo pensé, no fue nada raro porque tomé agua como nunca en mi vida desde dos días antes.

Mi pasito era tun tun y me sentía muy cómoda, empecé a mirar hacia arriba, veía el cielo, sentía el sol en la cara, a lo lejos Corina con sus trencitas junto a una rubia que no se quiso poner bloqueador. Disfruté a la gente, sus porras… todos atiborrados en el primer puente con pancartas, cámaras y ruido… mucho ruido.

Me sentí afortunada de estar ahí, no podía hacer otra cosa más que sonreír… se me repetía en la cabeza el consejo de muchos “disfruta tu carrera” y eso estaba haciendo.

Corina cantaba como loquita “ámame hasta con los dientes, ámame hasta q revientes” yo pensaba… pero que feo canta! Aunque no se lo dije. Después me decía vamos lola vamos! Una chava me dijo… traes tu porrista personal (in english of course) le conteste yes!! And she loves me too!! Seguro pensó que eramos gays.

Seguíamos en un gran ambiente y de pronto vi que íbamos ya en el 7k y yo ni cuenta me había dado… iba con todo.

Llegamos al 10k y Amy comenzó a fallar… ya no estaba sudando, se empezó a deshidratar. Corina me dijo, sigue corriendo y eso hice, al ratito me alcanzó. Amy se quedó atrás. (supimos luego que terminó en un tiempo de 6 horas 45 minutos sin haber entrenado!)

Corina pidió que aumentáramos el ritmo, y lo hice por un momento pero siempre volví a mi pasito tun tun.

Me empecé a cansar, hacía un calor terrible que incluso me cerraba los ojos. Yo buscaba sombra pero no había… tampoco hacía ni tantito viento, yo me empecé a echar agua en la cabeza. Pasábamos por los barrios. El italiano, el griego y el gay son los que más recuerdo. El gay fue el más divertido porque había chavos haciendo una coreografía subidos en un tapanco y otros disfrazados de mujer maravilla. Había un super héroe que nunca supe quien era pero a juzgar por el calzoncillo (y el relleno que se puso) creo que su nombre era súper pene jajajajajaja horror.

Seguimos… a mi me urgía llegar a la milla 13 porque mi porra me dijo que ahí estarían esperándome. Me urgía ver las pancartas que me hicieron, me urgía ver su cara y me urgía decirles que estaba entera. Eso venía pensando muy concentrada cuando me dijeron Lola! Volteé y ahí estaban… levante los brazos y abrace al que se me puso en frente, creo que era Aldo… de la emoción no podía decirles lo que venía pensando… no lo dije, no dije que venía entera y la verdad creo que fue mejor porque hubiera sido una mentira. Lo que no fue mentira fue cuando les dije que los amaba y valoraba mucho que estuvieran ahí.

A esas alturas el calor ya me secaba la garganta, y ya sentía mi uña desprendida… sentía q no podía. Lo peor es que no los vi en la milla 13 como pensaba, los vi en la doce y cuando me di cuenta se me cayó el ánimo. Aún así llegué a la milla 13.1 (es decir medio maratón) corriendo y pensé… estoy aquí y no llevo nada porque apenas voy a la mitad… no vale, es como ir en cero porque aún habiendo llegado aquí, si aquí me quedo no me dan medalla. Tengo que empezar de cero pero con 21 kilometros a cuestas… va a ser difícil… muy…

Seguí corriendo hasta el 23k. Empezó el muro, la verdadera batalla de mi vs mi, empecé a caminar y Corina me lo permitió. Platicábamos. En eso venía una patrulla para decirnos que si no estábamos corriendo nos hiciéramos a un lado… yo pensé que era el carrito de las desgracias… vi el reloj, doce y media todavía faltan dos horas para que pase el carrito de las desgracias pensé… pero estaban ejerciendo presión, decían que si queríamos terminar teníamos que correr a nueve minutos la milla o algo así. Me derrumbe. Empecé a hacer cuentas… no me daba el tiempo y dije convencida sorry Corina NO VOY A TERMINAR... Si vas a terminar me dijo, estoy aquí por ti y de mi cuenta corre. Déjame jalarte me dijo… me negué dos veces… la tercera accedí… sacó su bandera, me dio una esquina y me empezó a jalar… corrimos muy poco porque yo me sofocaba y me solté, le dije no me jales, te prometo que no dejo de correr pero no me jales.

Corina accedió, pero en el camino me iba regañando… le dije que se estuviera en paz porque me iba a reventar… no se lo dije, se lo grité; ella me contestó igual… no te voy a reventar dijo, no puedo creer que no puedas confiar en una corredora experta! Pues no confió pensé, pero solo le dije, es que se me acelera mucho el corazón. Ok, a tu paso dijo.

Se me acercó de nuevo y me dijo, ya sé que vas muy cómoda pero a este ritmo no vamos a acabar… si vamos a acabar Corina y si no acabamos ni modo, le contesté. Ella dijo no! Lo vamos a acabar, no entiendes? Estoy aquí por ti y tu familia está aquí también por ti, gastaste mucho para esto, no puedes decir que no puedes. Si puedes. Yo pensé… esta pinche vieja está loca.

Ella corría, yo caminaba, yo corría, ella caminaba y cuando la alcanzaba la cabrona corría de nuevo. No me dejaba caminar. La alerta en el maratón era roja. Hidrátense, tomen agua, tomen gatorade, si ya no pueden deténganse, adelante esta una base de primeros auxilios… todo eso se oía por un altavoz. Yo quise ir al baño y de pasada me quería quedar en la carpa de masajes. Corina me esperaba y orale mamacita, que primeros auxilios ni que nada. Córrele. Pues córrele.

Corina, le decía yo… no puedo más y de pronto veo… 30k me faltaban solo 12.
Ella empezó a decirme no falta nada… nada. Seguía yo con mi necedad de que no iba a poder cuando le pregunté, ¿si no llegó a las dos de la tarde no me dan medalla verdad? Ella me dijo No se! Fue tajante.

Me pensé sin medalla… después de 30k me pensé sin medalla. Me lo prohibí. No puedes quedarte sin medalla, me dije. A eso vine… a eso vine!

Le dije a Corina que necesitaba un número en kilometro para saber cuánto faltaba, ella me dijo que no lo necesitaba… le dije que si lo necesitaba, yo necesitaba medir mis fuerzas y ella no me dejó. Me empezó a decir cosas raras… me hablaba de millas y a mí me valían madre las millas! Yo quería saber en kilómetros cuanto me faltaba y ella me empezó a mentir, te faltan cinco kilómetros y yo le contestaba, no te creo.

De pronto, como la chiva descarriada de Corina no me escuchaba, Diosito se apiadó de mí y me mostró un disco en kilómetros… 35 estaba llegando al 35. Luego luego hice cuentas. Me faltan siete… ME FALTAN SIETE, PINCHE CORINA MENTIROSA! Eres una mentirosa le dije, faltan siete kilómetros y yo no voy a poder correrlos en media hora. Quise llorar. Ahora si, no voy a poder.

Corina me dijo palabras mágicas, “tienes media hora más de lo que estás pensando”. Se me iluminó el día. Asi, sí lo termino, arrastrándome, pero lo termino.

Yo no sé cómo, ni porque, pero cuando me di cuenta ya iba en el 37k. Ya había pasado el barrió mexicano, venga paisana no te rindas, me gritaron. Había pasado también la zona de asilos para personas de la tercera edad, ellos nos saludaban y sonreían, algunos desde la banqueta, otros desde sus cuartos. Me conmovieron. Ya había pasado el letrero que decía “Run like Phoebe” y lo había hecho, ya había visto como dos corredoras q iban a mi paso y que era también su primer maratón (se notaba a leguas) saludaban a su familia, una como de mi edad, saludaba a su esposo e hijos y una más chica saludaba a sus papás y hermanitos. Ya había visto a uno que otro más gordis que yo corriendo, ya había visto a débiles visuales con sus corredores de apoyo, ya había visto cumpleañeros, ya había visto a un señor haciendo malabares con pelotas durante su trayecto, ya había visto perritos que me recordaron a talacha, ya había visto letreros que decían corre con fe, letreros que decían don’t give up!, Runners son un ejemplo! Ya lograron más de la mitad… no se rindan!!

Ahora si me faltaban solo cinco kilómetros… ahora si… y empecé a pensar en mis entrenamientos. Cinco kilómetros es una vuelta al sope. Cinco kilómetros los recorro en media hora. Cinco kilómetros de verdad que no son nada… ya no son nada.

Caminaba, corría, caminaba, corría, caminaba, corría… que suplicio! Necesito encontrar mis motivos! Yo guarde muchos para este día… tengo que concentrarme en ellos… no los encontraba, y cuando los encontraba no me motivaban porque se me venían de montón…. Mis papás, mis hermanos, mis treinta y cinco, Héctor, Talacha, mis porristas de facebook, mi medalla, mis tennis, mi trabajo, mi abuelita, mi tío Víctor, María Fermina… me retumbó la cabeza… calma… respira… mis dedos de las manos estaban hinchadísimos… no podía doblarlos… se acortaba el tiempo.

Milla 23, de aquí a la 24 no me detengo pensé. Entre milla y milla vi un disco y supuse que era la milla 24…. Me equivoqué, era el 40k… me detengo? Yo dije q me iba a detener en la milla 24 y este es el 40k…. sigo, me detengo… ok me detengo… llegando a esa cosa que echa agua Cori, empezamos a correr y ella me dice, OK… veo a lo lejos MILLA 24 y le digo, sabes que? Corramos ya ahorita, de una vez. Empezamos. Pensé, no sé cuánto me falta en kilómetros pero ya no es nada… correré hasta la meta…de nuevo mi pasito tun tun.

Mis pies se azotaban sobre el pavimento… yo oía los pasos como huecos… Cori me volteaba a ver y me veía corriendo… no me lo dijo pero estoy segura de que se emocionó de ver que no estaba caminando… me veía y levantaba el pulgar, luego veía su pulsometro… contaba el tiempo.

A mi ya no me dolía nada, ni el cuerpo ni la mente… no me dolía nada porque desde el kilometro 30 le pedí a Dios que me diera la fortaleza para llegar y llegar corriendo. Le pedí que me ayudara con cada paso, le pedí que pusiera en orden mis ideas. Le ofrecí mi carrera, le agradecí el haberme llevado ahí, le agradecí que mi gente me acompañara, le agradecí mi trabajo, le agradecí mis piernas, mi vista, mis oídos… Le agradecí el paisaje, el sol en mi cara y la poca brisa del día. Le agradecí el agua y el gatorade, le agradecí por Corina. Él me abrió la mente para entender que no era yo quien había decidido correr, sino que él fue quien decidió que yo viviera esta experiencia. Le agradecí sus dones y sus virtudes, le agradecí poder celebrar así mis 35. Sentí su fuerza y su grandeza porque cuando llegué al kilometro 40 me di cuenta que nada me detendría… nada. Me sentí feliz y me concentré. Excuse me, excuse me! Les decía a los güeritos que ya no corrían. Una güera que iba acompañada con otras dos me dijo: Sure! Good job! Dios mío pensé, lo estoy logrando! De pronto a lo lejos veo que dice “1 MILE” no sabía a cuanto correspondía eso, pero me emocioné muchísimo... vi pasar de nuevo a la patrulla amenazante con su altavoz, pero ya no sentí miedo. Me empecé a preocupar solamente de que miraba para todos lados y no encontraba a Corina. En algún momento de la carrera ella me dijo, si no ves no te preocupes, iré detrás de ti observándote. No la vi, pero asumí que iba cuidándome.

En la milla doce, cuando vi a mi porra, Héctor me dijo: antes de llegar vas a doblar a la izquierda y te vas a topar con una subidita, adelante estará la meta”.

El ruido empezó a subir, la gente estaba vuelta loca gritándonos y aplaudiendo, los fotógrafos estaban en cada paso… yo supe que me estaba acercando a mi destino. De pronto, veo q dice un disco 1 kilometro. ¡¡UN KILOMETRO!! ¡LO VOY A LOGRAR DIOS MIO, LO VOY A LOGRAR! (en este momento el nudo en la garganta que evite durante toda mi travesía se hace presente… dejé de escribir porque me empezó a temblar el cuerpo) ¡QUE EMOCIÓN! Mi concentración iba a tope, en este momento sabía perfectamente cuanto era un kilometro, sabía que bastaban siete minutos para llegar a la meta… En eso, veo q los corredores que van delante de mi, empiezan a doblar a la izquierda… ya sabía que era la subidita, pero no lo pensé así, solo pensé: “literal, es el último jalón” y seguí adelante… me sentí en éxtasis pero mi concentración era inamovible… 800 metros decía el disco….. seguí y a lo lejos vi que decía 400 metros… pensé en mi llegada… pensé en que no había dolor, sentí como si apenas estuviese empezando a correr, me sentía fuerte y de pronto escucho: RUN LOLA RUN! RUN LOLA RUN! RUN LOLA RUN! empiezo a voltear y veo a mi porra con mis pancartas… vi la cara de Aldo, de Joahna, de Fer y de Víctor, emocionadísimos… felices por mi! Pero no vi a Héctór!! Me sentí muy triste… quise detenerme para preguntarles donde estaba, pero algo en mi interior me dijo, si no lo viste no importa, el te ha acompañado desde que empezaste el viaje y aquí está… me sentí tranquila y seguí corriendo. Mis pancartas decían RUN LOLA RUN (de todos), the best way to run is yours, (de Aldo) Papote, Gimeno; mente corazón y corre (de Héctor) y All you need is love (de Joahna).

Joahna me copió mi leyenda de la playera… eso me puse… a las cinco de la mañana mi hermana me escribió por la black toda la letra de la canción… me emocioné muchísimo pero no quise llorar porque a lo largo de mi entrenamiento me di cuenta que llorar antes y durante de una carrera te roba energía y te roba el ritmo de tus pies y de tu respiración… me aguanté.

Al faltarme solo 400 metros para llegar a la meta, la frase se me repetía en la cabeza… Íbamos una chava, un moreno y yo muy juntos… la chava y yo corríamos y el moreno caminaba… la chava le dijo al moreno: come on!! U can do it, the finish is there! El movió la cabeza negándose… yo me metí a la plática, me puse delante de él y le dije: come on! Read this please! Y le señale la leyenda detrás de mi playera… el volvió a mover la cabeza y me dijo: Thank you babe… y empezó a correr… me sentí felíz!

Yo nunca sentí que iba de subida y de pronto la línea de meta… voltee a buscar a Corina y no la vi… en un segundo me pregunté… ¿la espero o me sigo? ¿Qué hago? Pero para entonces mi cuerpo no tenía la más mínima intención de detenerse… me dejé llevar y levanté los brazos en agradecimiento y también en alabanza. LO LOGRÉ. Dos minutos después, venía Corina tras de mi… Lola! Me gritó. Voltee, la alcancé, nos abrazamos y lloramos, ella un poquito más que yo. Gracias Negra, muchas gracias… te quiero mucho. Eso le dije.

Adelante una morena me esperaba con mi medalla, congratulations she said… y yo le dije, Give me a Hug! Ella me lo dio… me quité y empecé a llorar… mucho.

En automático mis piernas empezaron a fallar, la chela que me regalaron al final me dio asco y la regalé, no quise tomarme las fotos que implicaban apartarme del camino, solo me tome un gatorade y dos botellas de agua, me quite los tennis y llegué al Hilton en calcetas... me fui luego a mi hotel, me bañé, comí, dormí, llegó mi porra… se fueron y no pude dormir… seguía en éxtasis… al otro día no me podía mover pero había que disfrutar Chicago, y yo, me colgué mi medalla para pasear por la ciudad.

Hoy se acabó el suplicio… ¿que si la experiencia me cambió la vida? No lo sé… habrá que ver como a través de los días mi actitud ante la vida se vuelve más positiva.

Cuando terminé el maratón pensé que era mi debut y despedida, pasados los días, creo que me precipité al decirlo… después de todo, para correr un maratón, ALL YOU NEED IS LOVE! Y yo puedo decir felizmente, que lo tengo de sobra!!

Love is all you need, Love is all you need, Love is all you need, Love is all you need, Love is all you need, Love is all you need, Love is all you need...

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