Turns to 40's

Turns to 40's

lunes, 12 de enero de 2015

Turning 40.... ENERO

Ayer 10 de enero de 2015, fui a los quince años de la sobrina de una de mis comadres de vida... Cuando mi esposo me preguntó que si conocía a la quinceañera mi respuesta me sorprendió... "La conozco desde la panza". Esas mismas cavilaciones hice con mis comadres cuando llegué a la fiesta; y ya entradas en añoranzas y tristezas de vejez, una de ellas me dijo que el próximo miércoles cumple 38 y que se sentía rarísima, triste, impresionada, en shock. Para aligerarle la carga le dije que yo cumplo 40 en septiembre. Me peló los ojos y me preguntó ¿ya este año? Si, le dije... Las preguntas no se hicieron esperar... ¿cómo te sientes, qué pasa por tu mente, no te sientes terriblemente mal? Si, le dije... Siento que es el primer paso a la vejez, siento que no lo creo, siento que sigo teniendo 25, siento que no es lo mismo estar a punto de los 30 que a punto de los 40, siento que me duelen las rodillas, siento que si subo de peso no puedo respirar, siento que bajar de peso no solo es vanidad sino una maldita obligación y siento que definitivamente los 40 NO SON LOS NUEVOS 30s.... En palabras y pensamientos llanos, sin filosofar, siento que los 40 no dan motivo para celebrar... ¡PERO! (Si Dios me deja llegar) los 40 también tienen una característica peculiar: Son inevitables. Durante el trayecto a una reciente reunión decembrina, iba haciendo una reflexión sobre mi outfit, incluyendo el perfume cuya marca era Lancôme. Pensé que iba vestida perfectamente igual a mis tías (hasta el aroma). Entonces completé mis pensamientos con una exclamación "¡soy una tía! ¡Soy una mamá! Y honestamente, lejos de sentirme completamente rara, me sentí bien. La verdad es que eso de la edad sorprende y hasta cala, pero en mi caso solo es cuando lo pienso porque mi día a día no transcurre con la angustia de llegar al 4o piso; aunque sí es un tema recurrente porque obviamente muchas de mis amigas llegamos a la mítica edad esté año. Justamente hace unos días en uno de mis grupos de whatsapp con mis amigas de prepa, les decía que el grupo debía dedicarse a echar porras para andar el camino que nos llevará a los 40. Luego escribí, "hay que llegar a los 40 de una pieza" a lo que una de mis amigas contestó "¡yo ya llegué de una pieza y redonda!" Jajaja me mató de risa... Lo que ya no aclaré es que no me refería a llegar de una pieza o forma geométrica específica, me refería a unir en una pieza tres elementos: MENTE, CORAZÓN Y ESPÍRITU; es decir, ser coherentes con nuestros pensamientos, sentimientos y manera de ejecutarlos. Hay que llegar sintiéndose contentas de lo que somos e incluso de lo que no somos. Hay que llegar exigiéndonos dar lo que podemos dar y hacer lo que podemos hacer.... La cosa es no llegar sentadas. Hay que llegar grandiosas, espléndidas... Vaya, hay que llegar con nuestros cuarenta comiendo de nuestra mano. Dominándolos, amándolos, consintiéndolos, domésticandolos... La edad es un estado mental, pero los 40's son tan reales como los 20's. Suceden. Y exigen de uno lo mismo que un padre a un niño con las calificaciones. Los 40 te exigen lo mejor de ti y no es tarea fácil. Por eso se deben recibir con deleite, con fuerza. En términos taurinos, diría que hay que recibir los 40 en Porta Gayola (el torero espera al toro de rodillas enfrente de la puerta de toriles, antes de que el animal salga al ruedo, y cuando se produce la embestida, la burla mediante el pase de capa conocido como larga cambiada afarolada, en el cual el capote sujeto únicamente con una mano, se sitúa por encima del diestro, dirigiendo la parte del envés hacia el toro, el cual sale del encuentro por el lado contrario a la mano con la que el torero sujeta la capa) Esta suerte es espectacular, pero también peligrosa, pues el animal puede salir deslumbrado a la plaza y arrollar o cornear al torero sin obedecer al engaño... ¿Se entiende la comparación? Creo qué luego por eso vemos cuarentonas vestidas de quinceañeras y no queremos que sea el caso. En fin, que me decidí a reanudar mi blog ahora con este tema... Pues los cuarenta, al menos los míos, siento que tienen mucho que decir. Nos leemos pronto.

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